domingo, 22 de mayo de 2011

Objetos del deseo

Tan nuestra como la celulitis (que los tratamientos estéticos no pueden quitar), es ese deseo urgente casi obsesivo,que todas hemos padecido o padeceremos alguna vez y  que ha servido de inspiración para el famoso personaje de Carrie Bradshaw ("Sex and the City"), nos referimos a ese deseo incontenible y visceral de poseer bolsos, carteras, zapatos, o algún otro ítem  de alta moda y por supuesto de diseñador top!! ...  
Una vez declarado nuestro amor, soñamos con el objeto en cuestión, lo imaginamos combinado con todo nuestro guardarropa y llegamos a la conclusión de que  no solo seria una excelente compra, sino casi una necesidad!. El kit de la cuestión surge, cuando descubrimos con desazón que, para la mayoría de nuestras economías femeninas, las grandes marcas de diseñador están fuera del alcance de nuestros magros bolsillos. Hecho que no impide, por otra parte, tenerlas bien arraigadas en lo profundo de nuestra imaginacion...
Es entonces cuando como hambrientas exploradoras perdidas en una isla, buscamos un modo de saciar nuestro "fashion instinct", nos planteamos la duda:
y si compramos una imitacion??...
De mas esta decir que no nos referimos a esas que no soportan el mas mínimo análisis sin desintegrarse de trucheza ante nuestro ojo critico. No chicas, hablamos de esas bien confeccionadas de calidad AAA y precio relativamente accesible, (que desde un par de metros harían dudar a un critico de moda medianamente bien entrenado), esas que copian  loguitos característicos y diseños de vanguardia que nuestras billeteras no alcanzan a comprar: las famosas replicas de las grandes marcas como Luis Vouitton, Dolce Gabbana, Gucci, Fendi y tantas otras mas...
Si despues de meditarlo con la almohada y sacando las cuestiones morales de lado, sobre si usar o no un producto de imitacion, han tomado la decisión de adquirir uno de estos productos,  habrá otra cuestión que no debemos olvidar.

Las grandes marcas fabrican estos hermosos objetos del deseo y los venden en miles de euros o dolares, ergo, si nosotras simples mujeres de clase media de repente aparecemos con un bolso "Fendi" o unos "Manolo Blahnik", (a menos que tengamos un amante millonario escondido en el placard) evidentemente lo que lucimos, se trata de una imitacion. Por consiguiente si alguna serpiente venenosa, disfrazada de compañera de trabajo, o vecina, quiere ponerlo en evidencia, simplemente haremos una gran sonrisa y nos limitaremos a decirle, "para mi es hermoso". Nada de ofenderse o tratar de convencerla de lo contrario. Al fin y al cabo somos mujeres inteligentes que nos ponemos lo que nos queda bonito y nos viene en ganas!!
Eso si, tratemos de guardar la cartera "Fendi" para lugares mas fashion que el colectivo que tomamos a la mañana, nadie va a creer que tenemos un bolso de 2.000 dolares colgando del brazo, pero no tenemos 30 pesos para tomar un remis!!


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